Para garantizar la máxima claridad del caldo, comience siempre a cocinar la carne y los huesos en agua fría. Esto permite que las proteínas se separen lentamente.
Calentamiento lento:
Inicio: Comience siempre con agua fría y no cubra los huesos.
Cocción: Cocine el caldo a fuego muy lento durante cuatro horas.
Espuma: El calentamiento lento reduce la formación de espuma, que enturbia el caldo.
